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“España debe hacer más para modernizar su sistema educativo y acercarlo a los estándares europeos, a lo que ayudaría avanzar en los criterios de Bolonia”, sugiere el último análisis del Lisbon Council, un centro de estudios, con sede en Bruselas, sobre asuntos europeos que ha examinado los sistemas universitarios de 15 países europeos más Estados Unidos y Australia. Las conclusiones de su informe colocan el sistema universitario español en el último puesto en calidad global y en efectividad, un criterio que mide la capacidad de producir titulados idóneos para las necesidades del mercado de trabajo.
Licenciados hay. El mayor avance de la Universidad española durante las últimas tres décadas ha sido la masificación. Si en 1980 sólo el 12% de los españoles entre 25 y 64 años había cursado estudios universitarios, en 2007 ese porcentaje era del 24%, ligeramente superior al de la media de la Unión Europea (22%). La española ya no es una universidad de élites. La universalización del acceso ha logrado que en la actualidad accedan a la Universidad el 69% de los españoles de 18 años. Durante el curso escolar 2007-2008 el número total de universitarios en España ascendió a 1,44 millones de alumnos, esto es, un 17% de los 8,24 millones de estudiantes del sistema educativo. Ese número de universitarios es, en términos absolutos, similar al de países como Alemania o Francia, cuyas economías son mucho mayores y más potentes. Lo que no ha avanzado simultáneamente, como denuncian desde la empresa e incluso desde la propia universidad, ha sido la calidad de la formación. Ninguna universidad española figura entre las 200 mejores del mundo, y sólo 14 aparecen entre las 500 primeras. El problema por tanto no es quién, sino cómo, y el intento de Bolonia no va a cambiar eso. |